Formalizar un contrato de trabajo puede parecer un trámite sencillo, pero hacerlo mal puede salir muy caro. Errores en la modalidad contractual, cláusulas incorrectas o incumplimientos formales pueden derivar en multas, inspecciones de trabajo e incluso en la conversión automática en contrato indefinido.
Elegir el tipo de contrato adecuado
Uno de los errores más frecuentes es utilizar una modalidad contractual que no se ajusta a la realidad del puesto.
Actualmente, los contratos más habituales son:
- Indefinido (ordinario o fijo-discontinuo)
- Temporal por circunstancias de la producción
- Sustitución
- Formativo (formación en alternancia o prácticas)
Importante: el contrato temporal solo puede utilizarse si existe una causa real y justificable. Si no se acredita correctamente, el trabajador puede considerarse indefinido.
Justificar correctamente la causa (clave para evitar sanciones)
En contratos temporales, la causa debe estar:
- Claramente especificada
- Detallada de forma concreta (no genérica)
- Coherente con la actividad de la empresa
Ejemplo incorrecto:
“Por necesidades de la empresa”.
Ejemplo correcto:
“Incremento ocasional e imprevisible de pedidos durante la campaña de verano 2026”.
Una causa mal redactada puede suponer:
- Conversión en indefinido
- Sanciones económicas
- Reclamaciones por despido improcedente
Cumplir con la forma escrita cuando sea obligatorio
Aunque algunos contratos pueden ser verbales, en la práctica es recomendable formalizarlos siempre por escrito.
Es obligatorio por escrito cuando:
- Son contratos temporales
- Son contratos a tiempo parcial
- Son contratos formativos
- Son fijos-discontinuos
- Lo exige el convenio colectivo
Además, el contrato debe comunicarse al SEPE en el plazo de 10 días.
Revisar jornada, salario y convenio aplicable
El contrato debe reflejar correctamente:
- Jornada (completa o parcial)
- Horario
- Grupo profesional
- Salario según convenio
- Periodo de prueba
Un error habitual es no aplicar el convenio correcto o pagar por debajo del salario establecido. Esto puede generar:
- Reclamaciones salariales
- Sanciones de la Inspección de Trabajo
- Recargos en cotizaciones
Alta en la Seguridad Social antes de empezar
El trabajador debe estar dado de alta en la Seguridad Social antes de iniciar su actividad.
No hacerlo puede suponer:
- Multas importantes
- Recargos en cotizaciones
- Responsabilidad en caso de accidente laboral
Este es uno de los incumplimientos más graves.
Control del periodo de prueba
El periodo de prueba:
- Debe estar por escrito
- No puede superar los límites del convenio
- No puede establecerse si el trabajador ya ha desempeñado las mismas funciones anteriormente
Si no se respeta, el cese podría considerarse despido improcedente.
Registro horario obligatorio
En contratos a jornada completa y parcial es obligatorio llevar un registro diario de la jornada.
En los contratos a tiempo parcial, además, se debe entregar un resumen mensual al trabajador.
La ausencia de registro es una de las sanciones más habituales en inspecciones.
¿Qué sanciones puede haber?
Las infracciones en materia de contratación pueden suponer multas que oscilan, según gravedad, entre:
- 1.000 € y más de 10.000 € por trabajador afectado
- Conversión automática en indefinido
- Pago de diferencias salariales
- Indemnizaciones por despido improcedente
Recomendación
La mayoría de sanciones no se producen por mala fe, sino por desconocimiento o por usar “modelos antiguos” sin actualizar.
Antes de formalizar un contrato es fundamental:
- Analizar la necesidad real de la empresa
- Verificar el convenio aplicable
- Redactar correctamente la causa si es temporal
- Cumplir con los plazos de comunicación y alta
Un asesoramiento laboral adecuado no solo evita sanciones, sino que protege a la empresa frente a reclamaciones futuras.