Llevar la contabilidad al día (todo el año)
- Registra ingresos y gastos cada mes, no a última hora.
- Guarda todas las facturas (emitidas y recibidas).
- Usa un programa de facturación o una hoja de cálculo bien organizada.
Evita errores típicos y sustos en los trimestrales.
Presentar impuestos a tiempo
- Marca en el calendario:
- IVA (modelos 303 / 390)
- IRPF (modelos 130 / 131)
- Retenciones (111 / 115)
- Renta anual
Un día de retraso = recargos innecesarios.
Separar cuentas personales y profesionales
- Cuenta bancaria exclusiva para la actividad.
- Tarjeta solo para gastos deducibles.
Facilita justificar gastos si hay revisión.
Deducir solo lo que realmente es deducible
- Nada de “ya colará”.
- Especial cuidado con:
- Coche
- Vivienda
- Dietas
- Teléfono e internet
Mejor deducir menos que pagar una sanción.
Guardar documentación mínimo 4 años
- Facturas
- Contratos
- Justificantes bancarios
- Declaraciones presentadas
Hacienda puede revisar ejercicios anteriores.
Revisar el borrador de la Renta (siempre)
- No aceptarlo “a ciegas”.
- Comprueba:
- Ingresos reales
- Deducciones
- Datos familiares
- Vivienda
El borrador puede tener errores… y la responsabilidad es tuya.
Pedir ayuda profesional si tienes dudas
- Asesor fiscal o gestor.
- Consulta antes de hacer algo “raro”.
Una consulta cuesta menos que una inspección.
Ser honesto (sí, este también cuenta)
- Declarar todos los ingresos.
- No inventar gastos.
- Corregir errores cuanto antes si los detectas.
Hacienda suele castigar más la intención que el error.